Actitud positiva, la llave al éxito

Consultoría de Desarrollo del Talento

23 enero, 2015

Imagen actitud positiva

Por fin viernes, y para comenzar bien el fin de semana, hemos recuperado una historia que ya publicamos hace unos meses, pero que nos gusta tanto que creemos merece la pena volver a leer. 

Ante todo actitud positiva!

Feliz fin de semana.

 

Buceando en la red, hemos encontrado esta historia que nos ha hecho pensar y reflexionar. Una historia que refleja una realidad, y que nos demuestra que sólo nosotros podemos cambiar de actitud para mejorar nuestro día a día. Esperamos que os guste tanto como a nosotros. Feliz comienzo de semana.

Juan llevaba dos años trabajando en la misma empresa. Era un tipo muy serio, dedicado y cumplidor. Un día, se acercó al despacho del gerente de la empresa en la que trabajaba y le dijo:

– “Señor, llevo en la empresa más de dos años y creo que me he dedicado a ella con esmero y tesón. Estoy muy a gusto en mi puesto pero siento que no estoy suficientemente bien recompensado. Por ejemplo, Ana ingresó en un puesto igual al mío hace sólo 6 meses y ya ha sido ascendida a supervisora”.

– “Le entiendo Juan, pero necesito un poco de tiempo para pensar en su petición. ¿Le importa si mientras pienso en ello me ayuda a resolver un problema?. Verá. Quiero que los empleados de la empresa estén sanos y para ello quiero regalar a todos ellos para el postre de la comida de hoy una pieza de fruta. ¿Podría acercarse a la tienda de la esquina, que venden fruta, y preguntar si tienen naranjas?”.

Juan se esmeró en cumplir con el encargo y en cinco minutos estaba de vuelta.– “Señor, tienen naranjas para vender. Sí.”

– “¿Y cuánto cuestan?” preguntó el gerente.

– “¡Ah!. No pregunté por eso”

– “No hay problema, pero ¿viste si tenían suficientes naranjas para todo el personal?”

– “Tampoco pregunté por eso señor”

– “Y si no hay suficientes naranjas, ¿qué otra fruta podríamos comprar?”– “No sé señor, pero creo…”

El gerente descolgó su teléfono y llamó a Ana. Cuando esta se presentó le dio las mismas instrucciones que le había dado a Juan. Ella salió del despacho y en cinco minutos estaba también de vuelta.

– “Ana, ¿qué noticias nos traes?”

– “Señor, tienen suficientes naranjas para todo el personal. Además son extraordinarias, traídas de uno de los campos que uno de los hijos del tendero tiene a las afueras de Valencia. Pero también hay plátanos, melones, manzanas y peras por si alguien prefiere otra cosa. La naranja está a 1,5 euros el kilo, el plátano a 2,2 la docena, el melón a 0,9 el kilo, y la manzana y la pera a 1,8 euros el kilo. Aunque me ha dicho el tendero que si compra mucha cantidad o de manera recurrente nos hará un descuento del 8%. Le he pedido que me separara suficientes naranjas para todos nosotros y que yo ahora por teléfono le confirmaría el pedido una vez usted lo aprobara”

– “Muchas gracias Ana” dijo el gerente mirando fijamente a Juan y diciéndole: “Juan, ¿qué me decías?”.

– “Nada señor, una tontería. Esto es todo, muchísimas gracias, con su permiso voy a trabajar”.

Y es que hay gente que como a Ana, se le nota esa actitud diferencial que sólo algunas personas poseen; ese brillo especial en sus palabras que hacen que las cosas se vean de otra manera, huelan la diferencia entre unos profesionales y otros, ahora radica en aspectos mucho más intangibles, que tienen que ver con la actitud. Con esa capacidad de afrontar la vida, los problemas y el día a día con otra cara, con una sonrisa, con un plus de esfuerzo, con una mano tendida a los demás.

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