CONSULTORÍAS EXTERNAS: LA ALIANZA IMPRESCINDIBLE EN EL PLAN DE FORMACIÓN

Consultoría de Desarrollo del Talento, Sin categoría

22 julio, 2014

formacionempresa
¿Imparten las empresas la formación que realmente necesitan sus empleados? Muchos estudios apuntan a que, con demasiada frecuencia, esto no es así. Por poner un ejemplo, en un estudio realizado en el año 2009 entre las principales empresas de uno de los sectores más importantes de la economía española, se puso de manifiesto que existía tan solo un alineamiento parcial entre los planes de formación dirigidos a los directivos y las estrategias y objetivos de las empresas correspondientes y, lo que es peor, que existía una discrepancia significativa entre las prioridades identificadas y las actividades formativas llevadas a cabo en la práctica. Es como si las empresas supieran en gran medida lo que tienen que hacer pero no fuesen del todo capaces de hacerlo, con el consiguiente desperdicio de tiempo y dinero, por no hablar de la deficiente preparación de sus miembros en áreas tal vez cruciales para el desempeño de la empresa.

A lo largo de los años, se han apuntado diversos factores que contribuyen a situaciones como ésta, la mayoría de los cuales tienen que ver con distorsiones internas de la organización. En primer lugar, a la hora de detectar las necesidades de formación conviven herramientas estructuradas, tales como el análisis de competencias, con el uso de métodos mucho menos sistemáticos y a menudo informales. En segundo lugar, hay muchos factores internos que influyen en la toma de decisiones acerca de las actividades de formación que no están directamente relacionados con las necesidades reales de la empresa, lo que lleva a distorsiones en el establecimiento y ejecución de las prioridades. Estos factores incluyen, entre otros, cuestiones de índole política, dudas acerca de la idoneidad de la inversión, coyunturas de resultados desfavorables, falta de conexión entre los diferentes actores y resistencia a recibir formación por parte de algunos estamentos. Por último, la deficiencia crónica de indicadores adecuados para medir la eficacia de la formación hace que, en muchos casos, se desconozcan los resultados de la misma y se desconfíe de su impacto real en la organización.

La presencia ineludible de estos factores internos es lo que hace recomendable el empleo de consultorías externas especializadas en formación. Al encontrarse, por su propia naturaleza, al margen de la dinámica interna de la empresa, estas organizaciones pueden ayudar a realizar un análisis de las necesidades formativas y su consecuente transformación en planes de ejecución que se encuentren mínimamente distorsionados por los factores internos reflejados.

Además, su especialización les permite el empleo de metodologías muy estructuradas e indicadores bien elaborados, cuya utilidad ha sido comprobada a través de una experiencia dilatada. De la mano de la dirección de la empresa, las consultorías  con mayor experiencia se convierten así en auténticos socios en materia de formación, ofreciendo a sus clientes el acompañarles durante todo el ciclo formativo y proporcionándoles un control de calidad que muchas veces se echa de menos en las actividades coordinadas de forma interna.

Por supuesto, esto no significa que el empleo de consultorías externas esté exento de problemas. A fin de cuentas, una consultoría no deja de ser un negocio que, en ocasiones, le dice al cliente lo que quiere oír, más que lo que realmente necesita. Por eso es necesario establecer una relación de confianza que vaya más allá de colaboraciones puntuales. Muchas empresas contratan los servicios de una consultoría para impartir tal o cual curso en concreto, pero no explotan el potencial de las mismas para ayudarles a diseñar el plan de formación. Esto último requiere un auténtico partnership, con la involucración de la consultoría en todas las etapas del ciclo, desde la identificación de las verdaderas necesidades de formación en función de la estrategia de la compañía hasta la evaluación de la eficacia de la misma.

Podría pensarse que las buenas consultorías no son precisamente baratas, y que su empleo encarece más el siempre controvertido coste de la formación. Sin embargo, y dejando al margen que una formación bien diseñada es siempre una inversión más que un coste, puede demostrarse con facilidad que, sobre todo en el caso de empresas de tamaño mediano y grande, las ganancias en eficiencia (programas adaptados a la estrategia, ausencia de acciones formativas no prioritarias, mejores procedimientos, logística optimizada, gestión profesional de costes, eliminación de duplicidades, etc…) compensan más que de lejos el coste de contratar la consultoría.

Así que no programe la formación por su cuenta. ¡Alíese con una consultoría!

Psicotecformacion

 Autor: Alejandro Navarro

Abril 2014

Psicotec_s

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